ENTRE EL DESASTRE NACE LA VIDA

Entré al desastre, al foco del incendio: todo estaba derrumbado y los bomberos ya habían apagado el fuego. La policía estaba en la puerta hablando con los dueños; un fallo eléctrico en la cocina parecía haber sido la causa. Hicimos fotos para el informe y la cámara captó algo: energía. Mi gato hubiera visto la energía, pero para mí todo era oscuridad, humo y malos olores… cascotes y mesas por el suelo, maderas quemadas colgando del techo, un charco negro en el suelo de la sofocación del incendio y una sensación de vacío en al ambiente. Llamas que dejan pistas: del vacío nace la vida. Allí había pureza, había algo bello y bonito, entre el desastre se encontraba la vida. Los llantos de los dueños eran ajenos a eso, no podían oler el aire y la paz que se respiraba y les confirmaba que todo iría bien. Aquello había ardido porque tenía que arder. La luz nació del desastre, la vida nace en la muerte. Equilibrio natural, sabiduría de la madre naturaleza.

Luego vi las fotos. El foco de los bomberos captaba toda la atención: un gran estallido de luz en el medio creaba estelas transparentes por todo el recuadro. Vida regenerando el local, vida que no pude ver, pero que pude sentir. La reencarnación de los elementos, el ciclo de la vida. El foco también se reflejaba en el aire como un espectro azul con puntos amarillos rodeado de un aura transparente, parecía querer decir algo, parecía tener vida.

Eso ha entrado en mi subconsciente y tengo esa luz metida entre las cejas. No sé lo que significa, ¿o ya lo he dicho?

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